Cronica de Anna Magdalena Bach, Cuando la creatividad de los directores no basta

Chronik der Anna Magdalena Bach es una pelicula dirigida por el matrimonio de cineastas Danièle Huillet y Jean-Marie Straub. Estrenada en 1968, en una producción de la Alemania del Oeste (Democrática, Federal, No-Comunista) basada en la obra "Pequeña Crónica de Anna Magdalena Bach", que fue escrita por la esposa de Johann Sebastian Bach, el compositor de la época clásica de la música.

La película dura 1 hora y media aproximadamente y, en lo general, trata de la vida y obra de J.S. Bach contada, naturalmente, por Anna Magdalena Bach, su cónyuge. En ella, recorre pasajes escogidos de la vida de Bach y, principalmente, de sus obras. En realidad, para ser más franco, el film trata de mostrar a Bach tocando el clavicordio y el órgano, principalmente, recorriendo sus creaciones en diversos instrumentos y estilos -motetes, corales y otras en las cuales me pierdo. La historia es contada de forma lineal y destaca la aparición de Johann Sebastian y/o Anna Magdalena interpretando y ejecutando las obras. Dicha ejecución, contrariamente a lo mostrado usualmente en el cine de dicho género (piénsese en Amadeus de Milos Forman), puede extenderse por varios minutos, transformándose a ratos en un verdadero concierto, tratando se evocarnos la presencia de los protagonistas -particularmente de J.S. Bach- en el momento preciso en que ejecutaba dichas obras.

Comprenderá el lector de que la ejecución de dichos "extractos", con la fluidez y el detalle en que son mostradas en el film, exigen que la interpretación actoral se efectúe por músicos de profesión. Eso ocurre en Crónica, ya que el papel de J.S. Bach lo interpreta el clavicordista Gustav Leonhart al cual desconozco, pero que gozó de prestigio dentro de sus pares y críticos de su tiempo. El trabajo propiamente actoral es escaso, ya que la mayor parte de la obra muestra tanto a Bach como a su mujer interpretando la música del compositor. Los directores muestran estas ejecuciones mediante planos fijos, en los que la cámara apenas se mueven suavemente de forma lateral o mediante zooms tenues, ya sea en el rostro de los actores/músicos, lo cual se realiza sin cortes y en una sola toma.

En dichas escenas sorprende la ausencia -por lo menos no se muestra- público ni espectadores, siquiera parientes o terceros observando dichas ejecuciones (salvo en una toma). Estas intepretaciones son realizadas conjuntamente con otros músicos -todo debidamente ambientado-, acompañados por coros en las obras de Bach que los utilizan. Creo que con ello se pretendió crear la sensación de la música como un disfrute íntimo y personal, cuya apreciación se vale por sí misma y en donde el espectador se transforma en un accesorio absolutamente prescindible

He leído en otras críticas y comentarios que la matriz de esta película no era otra sino la ya expresada: en la historia el cine ha utilizado a la música como un complemento secundario que refuerza una idea, un sentimiento o un acontecimiento al interior de un plano o escena, pero nunca se ha preocupado de mostrar el valor intrínseco, sin acompañamientos, que produce la creación o ejecución de la música. Cada minuto del metraje se ha producido en torno a esta idea y que, en el fondo, trasunta en una idea del cine que abarca más allá de la simple exhibición de la música como objeto digno de ser cinematografiado: habla en realidad de un desprendimiento de la forma en que el cine se ha entendido, una revolución en torno a las historias que puede/debe contar el director en pantalla, cuyas temáticas en apariencia simples o famélicas pueden esconder un interés en sí mismo. Lo que el matrimonio Huillet-Straub propone con la dirección de esta cintae es demostrar, en parte, que el cine bien puede mostrar como un pintor realiza un óleo desde su origen hasta su finalización, sin más detalles que el creador absorto en su trabajo y cuyos resultados serán excepcionales. Lo mismo se podría decir respecto del agricultor con el trigo sembrado; la hilandera respecto de su telar; etc.

Si bien la idea de los directores resulta atractiva y provocadora, no es menos cierto que "Crónica de Anna Magdalena Bach" es un intento fallido de una voluntad llena de buenas intenciones. El cine es perfectamente capaz de mostrar el talento creador de un compositor de la talla de Bach o la ejecución de un movimiento completo de una sinfonía de Beethoven. Sin embargo, el defecto de Crónica es ser un relato sumamente frío de un compositor completamente entregado a la veneración de Dios a través de su trabajo. Aunque no es de extrañar de que la película pueda deleitar a los amantes de la música y, principalmente, a los seguidores de la música docta, no es menos cierto que el parámetro para medirla no es otro que el propio cine y que, en consecuencia, a ratos no tenga la capacidad de contarnos más de lo que ta pudimos sentir en el momento mismo del cénit musical del extracto que se escucha. Aun sabiendo que la obra precisamente no es ser una biografía convencional de un hombre único, sino que del mayor compositor occidental que se conozca. Aunque el espectador sepa a lo que se atiene al ver Crónica de Anna Magdalena Bach, de igual forma probablemente se frustre al ver que uno no engancha con la obra, o que ella no conecte con nosotros, ya que está contada de un plano en donde derechamente no le interesa a sus creadores de que dichas sensaciones muchas veces no provienen simplemente de la música, sino de una cantidad de factores que escapan del objetivo de este post. Sin embargo, el error que se comete en Crónica no es otro que el de entender que la musica, al igual que el cine, tienen un valor objetivo e inmaterial, alejado a la sensibilidad de quien la observa, independientemente de las impresiones o sentimientos de quien la crea o ejecuta.

Biografias o Pasquines. Comentarios sobre "Violeta se fue a los Cielos"º


He leído las críticas anteriores y me ha llamado poderosamente la atención el hecho de que se vincule "Violeta se fue a los Cielos" con Violeta Parra. Violeta Parra es una floclorista popular, venida de una talentosísima familia chilena de origen humilde del sur de Chile. Valorada por doctos, comunistas y chilenos en general, fue sin duda una mujer extraordinaria de un quehacer infatigable (arpilleras, pintura, música, poesía) y un ícono muy vigente del Chile con "conciencia social"

Sin embargo, lo que he aprendido del cine es que es asqueroso cuando muestra a grandes personajes idealizados. La admiración que provocan es tal que los directores pierden el hilo y mutan una historia en propaganda, haciendo lisonjas y otros manierismos soporíferos. Por suerte, Andrés Wood recoge lo que esperamos de Violeta Parra, una mujer dura, de carácter, apasionada y muy pasional a la vez, madre (¿buena o mala?), impertinente y amante, todo esto contado de forma no lineal, en etapas o fases de su vida que parecen claves.

Ahora, ¿es importante para el cine que Violeta Parra haya sido como fue? Desde luego que no: el cine es un canal por el cual se transmite lo que el director pretende mostrar. ¿Pretende la película ser la biografía de Violeta Parra? También lo dudo. Quizás por eso me molestó ese tono semidocumental en que cae a ratos: una película no tiene porqué sugerir que proviene de la realidad, sólo basta que muestre lo que tiene que mostrar con sinceridad y sin excusas. Prefiero una mentira cinematográfica que un documental sin interés. 

¿Es una película sólo para chilenos? Sí y no. No porque Violeta es tan chilena que es difícil imaginar "Run Run Se Fue Pal Norte" con subtítulos en alemán. Y sí por que se trata, al final y al cabo, como toda experiencia cinematográfica, en el cuento de una mujer extraordinariamente humana en un mundo injusto y sufrido por la humanidad a la que cantó
PD:
Notable escena entre la gallina y el gavilán.

Excelente actuación de Francisca Gavilán. No por que sea muy, pero muy parecida a la real, sino porque me transmitió sensaciones más allá de la imitación

Velódromo o "No soy Nada ni me importa...tanto"





Hay historias como las de Ariel Roth que se podrían contar en 15 minutos. Sobra un cortometraje, incluso hasta un clip pareciera suficiente. Fuguet lo hace en poco menos de dos hora y, de verdad, no sobra casi nada.


En los hechos, Ariel Roth es un diseñador gráfico que vive solo en su departamento, que disfruta de la compañía de su bicicleta y su macbook, en el que pasa viendo películas. Aparentemente es talentoso en lo que hace; es mañoso y maniático, pero no mal genio: su "amigo" desdeña de él y termina con su novia por que no ofrece futuro, un supuesto inmaduro fracasado.


Parece trágico, pero Roth vive en la soledad más absoluta y eso parece tranquilizarlo. Conduce onduladamente su bicicleta por las aceras santiaguinas con brío y sin un destino físico: la búsqueda de una cierta paz espiritual, el "vivir tranquilo". En su departamento ve pasar el cambio de año tomando una cerveza y sin que eso lo inquiete mucho. Como "freelancer", se relaciona con clientes que le piden estúpidas ideas para plasmarlas en portadas o afiches: esa gente que le provee de sus ingresos otorgan notables escenas; un altanero padre de familia que detesta a su hijo actor que trabaja como mozo; la velluda actriz de teatro y el patético, engreído y pseudoalternativo director de cine que triunfa en Europa. 


Sus aparentes "reales amigos" son un gordo bonachón que no puede pronunciar la palabra "podcast", tiene un gimnasio de artes marciales y comparten la cinefilia. El otro, el primo rico que apenas adulto es dueño de empresas, con sus padres fallecidos, sin nada que hacer en la vida aparte de tonterías y cuyo único hobbie es enfiestarse y tener sexo casual.


¿Alguien podría culpar a la película por tener algunas lagunas, baches o incoherencias si ésta se trata de la historia de un tipo que vive solo y se rodea con gente de estas características?. No sé, dicen que a las películas redondas no les sobra nada. A Velódromo le sobran algunos minutos, otros se cortaron antes de tiempo. Ciertamente no es redonda, pero por lo menos aparenta un dodecágono. 


Hasta ahora he hablado sólo de hechos que ocurren en la película, pero el fondo de Velódromo es distinto a la simplicidad que aparenta. A mi parecer afronta la vida moderna (soledad, apartamento, la existencia en torno al notebook), de cómo enfrentar el futuro sabiendo que eres un operador de algo perecedero y fungible (metiendo números en un computador, haciendo las portadas de los libros de escritores exitosos y un largo etc.) sabiendo que el éxito le llega a gente más joven que uno y, quizás, con menos talento que uno. Que, en el fondo, ese éxito ya no te llegó. Habla de los anhelos de la vida en familia, en pensar en algun momento en los hijos. En el pasado que vuelve y no de la mejor forma. En como la felicidad no siempre se trasunta en el ideal que hemos creado como sociedad (auto, casa, familia, hijos, vacaciones) y que, por mucho menos, un estilo de vida distinto al habitual sea despreciable.
Punto aparte Ariel Roth con las mujeres, es un completo idiota con suerte.


Vale la pena verla, y sobre todo, por que al igual que Ariel, la descargué y ví sabiendo que no cometía delito alguno. Y más encima la puedo postear acá sin que se enoje Fuguet, ni Ariel, ni nadie, como ahora

Velodromo. Un estreno en cinepata.com from Cinépata on Vimeo.



Woody Allen y su Medianoche en Paris (y el mundo)

Cuando Gil le recomienda el tema de "El Ángel Exterminador" a Luis Buñuel, me reí a destajo. Cuando le dice a novia que puede comprender que su padre sea del Partido Republicano, pero que hay que estar mal de la cabeza para serlo, también. Cuando vi Medianoche en París quise endeudarme en el acto y salir al otro día en la mañana a la ciudad de la luz, conocer sus calles e incluso, viajar al París de los locos veinte. Tanto deslumbra París que el director no puede soportar la tentación de hacer un spot publicitario de la ciudad en los primeros minutos de la película, que de verdad son hermosos

¿De qué va Midnight in Paris? Un cuento simple (hasta simplón) sobre la nostalgia de supuestos tiempos mejores imaginados y hasta inventados por la idealización de un periodo histórico y, consecuentemente, la negación del presente como el espacio en el que podemos desarrollar nuestra propia "Belle Epoque".

Como en toda película de Allen, hay muy buenos chistes. Imposible no hacerlo con el rinoceronte de Dalí o el tono de voz de Hemingway, con un Wilson que parece clonado del Woody actor de Annie Hall o Manhattan con sus dudas, sus ideas a medio terminar. Nadie filma las ciudades como Allen, las explota, exprime sus espacios; se encarga de recordarte en cada toma que estás en París y que todo puede pasar.

Ahora bien, ¿se sorprende todavía el gran público cuando otra vez Allen hace chistes en torno al Valium?, ¿acaso Allen no imagina una persona que no tenga un analista?, ¿no puede crear Woody Allen un personaje que no viva en la opulencia del dinero?, ¿podría rodar Allen un film en alguna ciudad común?, ¿podría rodar algo en donde no aparezca un sabelotodo pedante y odiable al extremo?

Woody Allen hace que nos burlemos de lo que él quiere que nos burlemos. Nos impone sus gustos artísticos, es presumido y arrogante en sus conocimientos. En realidad, entiendo que es un rasgo de sus películas y que el espectador espera ver precisamente eso cada vez que asiste a su espectáculo en pantalla. Sin embargo, siendo considerado como uno de los grandes cineastas de nuestro tiempo, no comprendo como la crítica aun sigue aguantando los mismos argumentos, diálogos y chistes con los que deslumbró al cine en los setenta. Woody Allen idea sus filmes con personajes arquetípicos en donde el centro es él (podría dudar alguien que Owen Wilson es el clon del Allen-actor?), donde estupidiza a quienes en el fondo adora (que sería Allen sin su novia estúpida y el tercero insufrible?) y que, para colmo de males, termina siendo aplaudido y adorado por un séquito de intelectuales que se esfuerzan más en parecerlo que en serlo.

No señor, no hago pebre a Woody Allen. Su película es correcta y siempre una película de Allen justificará la entrada y el tiempo para verla. Es mucho más película que la basura a la que nos acostumbra nuestra cartelera criolla y, quizás, sea por eso que el espectador se maravilla con ella.





Sobre "A Dramatic Turn Of Events", Nuevo Disco de Dream Theater ¿Más de lo Mismo?


Llevaba cuatro años revisando las noticias de Dream Theater con un sabor amargo. Los precursores mundiales del metal progresivo y los, por muchos considerados, nuevos impulsos renovadores del rock proresivo en general, se encargaron desde "Octavarium" de decepcionar a quienes fuimos son fans en las épocas noventeras de la banda.

Trabajos como "Systematic Chaos" y "Black Clouds and Silver Linings" no los recuerdo para nada. Quizás lo único que recuerde de este periodo serían las bulladas disputas entre los miembros y el baterista Mike Portnoy y su posterior salida de la banda, después de ser su líder carismático durante sus más de 20 años de existencia.

Novela aparte constituyó la designación del nuevo baterista: Mike Magnini. Reconocido aparentemente en el mundo de los bateros virtuosos, era de esperar la natural comparación entre el nuevo y el saliente y el aporte que éste podría hacer en la fase creativa del quinteto de Nueva York, que se ha materializado en el disco que ahora se reseña.

Sólo diré que vale la pena escucharlo. En realidad me he quedado conforme porque este Dream Theater tiene tiempo para hacer un poco más de música que aquel de los discos anteriores. "A Dramatic Turn Of Events" se parece más al Dream Theater del "Falling Into Infinity" que al del "Train of Thought" -pese a que este último es de mi agrado.

Todo el mundo sabe que los cinco integrantes de Dream Theater son excelentes "técnicos", muy bien dotados y con gran capacidad de ejecución, ya sea en estudio y en vivo. Sus presentaciones suelen ser un poco aburridas si se espera de ellos una compenetración con el público -de ahí radicaba la importancia del carisma de Portnoy-, pero sorprende ver hasta donde pueden llegar con sus instrumentos. Dream Theater está en una etapa en donde no debe demostrarle a nadie lo que es. Es más, eso ya lo hizo hace casi 20 años con el "Images and Words" o, para asegurarnos, alcanzó su punto cúlmine con "Scenes from a Memory". El quinteto virtuoso no necesita temas de 20 minutos tocando mil notas por segundo o complejos arpegios, escalas o lo que sea, ya lo ha demostrado incluso en sus discos basura. 

Los que conocemos a Dream Theater desde hace tiempo y hemos seguido de cerca sus carreras e inquietudes musicales encontraremos en este nuevo disco un poco del equilibrio que le falta a DT. Quisiera escuchar más sinceridad en sus notas, más corazón en sus composiciones, más equilibrios, más silencios, más composición que virtuosismo.

En realidad, este es un disco que, pese a hacer un guiño en relación a sus discos más noventeros, aun mantiene un poco del alma "tecnocrática" de sus integrantes. Esperemos que este sea el álbum de inflexión que nos lleve al Dream Theater que, por fin, sea recordado por las generaciones posteriores por su "efectiva" contribución al mundo musical más que por la rapidez con que ejecutan sus instrumentos.


Songs / Tracks Listing
1. On The Backs Of Angels (8:46)
2. Build Me Up, Break Me Down (6:59)
3. Lost Not Forgotten (10:11)
4. This is the Life (6:57)
5. Bridges in the Sky (11:01)
6. Outcry (11:24)
7. Far From Heaven (3:56)
8. Breaking All Illusions (12:25)
9. Beneath The Surface (5:26)

Músicos

- James LaBrie / lead vocals

- Mike Mangini / drums, percussion

- John Petrucci / guitars, backing vocals
- John Myung / bass - Jordan Rudess / keyboards, Continuum, Morphwiz, Samplewiz

¿Retórica Estudiantil o Tolerancia Cero?

Líneas dedicadas a la comentadísima edición de Tolerancia Cero, programa de noticias, actualidad y contingencia nacional (chilena), integrado -ese día- por los panelistas Fernando Villegas (sociólogo), Cristián Bofill (periodista) y Fernando Paulsen (periodista). Sus invitados fueron Camila Vallejos (estudiante? de historia, Presidenta de la CONFECH) y Giorgo Jackson (estudiante y dirigente CONFECH), caras visibles del movimiento estudiantil.
La haremos cortita, como se dice en jerga popular:
  • ¿Que si creo que los panelistas fueron particularmente pesados con los invitados? Sí y no. Hubo preguntas en que se les invitó a reflexionar y comentar. Sin embargo, en esa mesa habían posiciones ya tomadas y se hicieron sentir, particularmente en una discusión sin sentido en que se involucró Fernando Villegas.
  • ¿Entonces porqué tanto escándalo? Porque el panelista Villegas asumió una actitud bastante poco adecuada, atacó personalmente a la invitada y además hizo un poco feliz, al señalar que el movimiento no estaba interesado en el mejoramiento de la calidad de la educación, basándose en la interpretación inadecuada y burda de una expresión de la invitada, referente a otro tema.

    Ahora, en lo que importa, quedaron dos sensaciones de dicho programa. La primera, que las interpretaciones que se pueden extraer de la pseudo entrevista dan para todo: ora que los dirigentes apostaban al todo o nada, ora que el mantenimiento del status quo conduciría a la radicalización del movimiento, ora que existían posiciones ideologizadas (en un sentido negativo) dentro del movimiento y en el gobierno, ora que el gobierno aún no enfrenta la demanda de fondo, ora que existen acuerdos importantes en algunas materias y controversias en las más importantes, ora que el movimiento está siendo presionado por el gobierno al determinar fechas y pérdida de beneficios y un largo, ora, ora, ora y la misma cantidad de etcéteras.

    La segunda sensación, derivada del mundo mayor, serio, intelectualoide y academicista, fue la del discurso prestablecido, memorizado y hasta populista de los dirigentes. Sobre la "retórica" del movimiento estudiantil. El mundo "adulto" siente que hay mucha polera del "che" en la organización, mucho "Inti Illimani histórico", mucho idealismo utópico, mucho pasquín izquierdoso. Y sí que es verdad que los invitados ayudaron bastante para crear dicha imagen: su reivindicación principal tienen antecedentes "progresistas", que atacan al "modelo" o "sistema", organizado en base al "lucro", generado por el "neoliberalismo", cuyas bases fueron sentadas en la "dictadura", y así un nuevamente largo etcétera con expresiones similares que hacen temblar a los mesurados. He aquí el hecho apuntable: el mundo adulto, seriote, de cuello y corbata, de dirigente institucionalido, ha roto vestiduras en torno a ese lenguaje preconcebido, barato, sofista que se ha utilizado en la discusión de las demandas estudiantiles.

    Ahora yo quisiera pensar que esa "retórica" les molesta a todos, al igual que la de los tres adjetivos del Presidente, del chasco sobre el aumento de horas de clases que también hiciera en ese mismo programa. También quisiera sentir que esa "retórica estudiantil" es igualmente rechazada que la utilizada en los basurescos discursos políticos de personajes en campaña, o de las empresas del retail cuando hacen sus "esfuerzos adicionales", "descuentos a mitad de precio" y otras yerbas del mismo gusto. ¿No es retórica la referencia a la Sra. Juanita como objeto de política pública?, ¿el mediático rescate de los 33?, ¿el botón de pánico de Lavín?, ¿el champañazo de Schaulsson por la casi elección en la Alcaldía de Santiago?, ¿el llamado a la unidad nacional del Presidente?

    Por último, creo que los jóvenes tienen derecho a ser retóricos. Se les ha exigido a los dirigentes un nivel de academicismo que ni el propio Presidente de la República muestra en su quehacer diario. Les hemos pedido a los dirigentes la misma intelectualidad que a Harald Beyer o Mario Waissbluth, en condiciones que se han encargado de humillar a cuanto politiquillo les ha salido al paso respecto al nivel de conocimiento y propuestas -recuerden a ustedes cuando se le consultó a la senadora designada Ena von Baer por cómo se medía la calidad de la educación en Chile-. Es más, a tanto lleva mi postura que creo que los jóvenes, estudiantes o no, tienen "derecho" a ser retóricos, a creer en utopías.

    Lo único malo es que exigir una educación, publica, tendiente a la gratuidad y de calidad para todos no es ninguna utopía. Es un fin a que todo Estado debiera tender. Y lo malo es que los estudiantes tienen tanta razón al exigir garantías para el diálogo que la actitud del gobierno es hasta fresca al victimizarse. Los mismos que piden mayor actuación de los jóvenes para aumentar los índices de participación ciudadana (o aumento del electorado, en general) y mejoramiento de la política, hoy los denostan llamándoles retóricos y utópicos, sabiendo que la forma de comunicarse del joven es la que han utilizado los dirigentes como los participantes del movimiento. O por lo menos llamemos a la consecuencia, y si vamos a acusar a los retóricos, que la mano se venga pareja

Sobre "Las Uvas de la Ira"

Querer comentar impresiones sobre Las Uvas de la Ira es tan complejo que las ideas se traban. Sabemos que es una novela famosa y posteriormente fue adaptada al cine. Lo lógico indica que las palabras iniciales deben ir dirigidas a la novela de John Steinbeck y con posterioridad a la película homónima y basada en la novela, dirigida por John Ford y protagonizada por Henry Fonda.
Sin embargo, creo que me quedaré con lo que me quedó de ambas. El mensaje de "Las Uvas de la Ira" es unívoco e inequívoco, trátese de Novela o Film: la resistencia ante la debacle, la impotencia del trabajo frente al gran capital, la tristeza de los EEUU del crack del '29.
Poner en contexto la historia no es dificil: Los Joad son una familia "extendida del Este de EEUU (abuelos, padres, seis hijos, uno de ellos (ella) casado y un tío). Los Joad son agricultores propietarios. Los Joad tienen malas cosechas por la sequía. Los Joad contratan créditos. Los Joad siguen teniendo malas cosechas. Los Joad pierden su propiedad. Los Joad son despojados a la calle. Los Joad emprenden viaje a California con la esperanza de encontrar y rehacer la vida.
Lo peor es que hay muchas más familias Joad y todas ellas deben comenzar a "moverse": caravanas de familias completas equipadas sólo con pertrechos básicos y en vehículos ridículos que se dirigen por la carretera rumbo al Oeste. No se decepcione el lector si con estas líneas le adelanto que el viaje no tiene nada de feliz: problemas de dinero, enfermedades, discriminación y abuso están a la orden del día. La estadía tampoco es agradable, salvo un breve lapso.
En lo particular, me llamó mucho la atención algo que la obra en general no aborda (por que no pretende ni quiere). Es "El Sistema". Si la tierra no da frutos, no alcanza para pagarlos créditos. Si no hay pago de créditos, el Banco se hace de la tierra. El Banco produce más eficientemente que el propietario debido a que utiliza maquinarias y tecnología. ¿A quién culpa el despojado de su desgracia? No puede ser el maquinista que derrumba el hogar del propietario con su máquina: es un trabajo desgraciado, pero trabajo en tiempos en que no hay...particularmente si hay que velar por la familia.
Tampoco lo es el capataz que ordena la obra: está mandatado por el Banco. ¿Y el dueño del Banco? Sólo hace valer sus derechos. ¿El Estado?: no regula las relaciones entre particulares. No queda otro remedio que ver caer el hogar y partir.
¿Suena a comunista? Probablemente. Sin embargo, los Joad no entienden nada de ser rojos, no han leído en su vida a Marx ni Engels, no pertenecen a ninguna organización política ni lo pertenecerán. Ni hablar de materialismos históricos, ni materialismos dialécticos, ni la superestructura Gramsciana ¿Entonces? Sólo buscan trabajo. Pero el trabajo lo otorga el capitalista que paga miserias porque tiene a su disposición miles de desempleados dispuestos a todo (incluso a trabajar para para comer) y que se ve apoyado por la fuerza pública institucionalizada.
Las Uvas de la Ira es una obra con enorme contenido político, sin querer serlo y por desgracia. Es una desgracia por que no habla de comunismo, sino de supervivencia, de la capacidad de resistencia del hombre frente a la adversidad, tratando se ser digno a la vez. De cómo enfrenta preocupaciones vitales que derrumbarían a cualquiera. Del valor de la familia como aliciente a seguir adelante en tiempos dificiles, de apoyo cuando las cosas no funcionan. En ver como el mundo avanza, pero a ti te deja atrás de forma humillante.
Las Uvas de la Ira habla de un mundo que comenzaba a moverse, que aunque podría justificar cualquier tipo de "indignación", sólo pretende contar la historia de quienes, en la desgracia, sólo pretenden construir futuro.



Detalles técnicos de la Novela:
The Grapes of Wrath
1939
John Steinbeck
The Viking Press - James Lloyd
619 Páginas

Detalles técnicos de la Película
The Grapes of Wrath
Dirección: John Ford
Año: 1940
Producción: Darryl F. Zanuk
Guión: Nunnally Johnson (adaptado de la novela)
Música: Alfred Newman
Fotografía: Gregg Toland
Reparto: Henry Fonda, Jane Darwell, John Carradine, Charley Grapewin, Dorris Bowdon, Russell Simpson, O.Z.Whitehead
Duración: 128 minutos